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lunes, 23 de febrero de 2009

¿A QUÉ RENUNCIAS?

Los cursos, aquí en Madrid, duran 4 sesiones. Al princpio vas a ellos sin saber muy bien qué te van a contar. Según has ido leyendo por ahí, el sentir general es que no valen para nada.

En nuestro caso, nada más lejos de la realidad.

Los cursos nos sirvieron para centrarnos, para reflexionar sobre algunas cosas que ni siquiera nos habíamos planteado, para conocer otros puntos de vista...

Hubo un tema que en aquel momento no me gustó cómo se planteó, quizá por falta de madurez; pero sobre el qué después he reflexionado mucho:

En un momento del curso se pregunto que a qué renunciábamos al elegir la vía adoptiva. Nosotros muy "indignados" contestamos que no renunciábamos a nada ya que elegiamos esa vía voluntariamente. Allí se hizo hincapié en que si se renunciaba a muchas cosas.

Desde ese momento y a lo largo de la espera yo también fui consciente de que renunciaba a muchas cosas.
Renuncias al momento en el que el test de embarazo te dice sí, a la cara de felicidad y los gritos de alegría de la familia y amigos cuando se lo cuentas, a las ecografías donde vas viendo crecer a tu hijo, a la relación íntima de la mujer embarazada con su "tripita", a ver nacer a tu hijo, ...
Hay dos cosas aún más importantes a las que renuncias: una de ellas es la de sentirte acompañado en el proceso, cuando hay un embarazo la gente te acompaña desde el momento en el que lo cuentas. En la adopción te acompañan al final, (que se agradece) pero no te acompañan desde el principio (ya lo expliqué en entradas anteriores).
La segunda y más importante es la renuncia que haces a un periodo de vida de tu hijo. Aunque es evidente, se hace más presente una vez que está aquí. Cuando la miro y me doy cuenta que no estuve con ella desde el momento de su gestación, te das cuenta que has renunciado a momentos importantes.
Todas estas renuncias están ahí, y debemos ser conscientes de su existencia. Sin embargo, que haya una renuncia no significa dolor. Solo cuando somos capaces de ver todas estas cosas sin que nos duela el alma, seremos capaces de amar a nuestros hijos en toda su amplitud. Tenerlos a ELLOS significa haber renunciado a todo eso, pero evidentemente la recompensa es infinitamente mejor.
La famosa pregunta: "¿Es igual un hijo adoptado que un hijo biológico?", evidentemente NO.
También te encuentras con cosas muy,muy buenas, pero eso vendrá en otro momento.

2 comentarios:

  1. A mí también me indignó un poco esa pregunta, y tampoco la entendí al principio. Ahora sí que la entiendo. Y más después de leer tu entrada. Has vuelto a dar en el clavo ;-)

    YA TENGO FECHA DE JUICIO!!!!!!!!!!
    1 DE ABRIL!!!!!!!!!!!

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  2. Idem de lo mismo!! Y ahora, en la angustiosa espera, pienso cada día en esas cosas que comentas... qué duro es esto! Pero seguro que todo se pasa, todito, en cuanto vea la cara de mi churumbel.
    Un abrazo!

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