Adoptando...

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sábado, 23 de junio de 2012

SUFRIR...

A raíz de esta entrada de Silvia, la cabeza me hecha humo.
¡Qué facil, para algunos hacer estas comparaciones!
Habla en la entrada de un comentario: "sufrir es parir, no adoptar"; a mí me entra la risa floja al leerlo.
Es imposible comparar; pero no solo el "parir" con "adoptar"; sino el parir vs parir; o el adoptar vs adoptar. Me explico.
Cuando te planteas tener un hijo, piensas que el camino va a ser fácil, ¿por qué no va a serlo?; al fin y al cabo, para "todo" el mundo es tarea fácil.
Los sufrimientos comienzan cuando la cosa se complica, y me da igual en cual de las dos opciones.
Cuando comenzamos la adopción de nuestra hija, todo fue fácil. No fue una decisión tomada por el fracaso de la paternidad biológica sino que así lo quisimos porque desde siempre lo habíamos tenido como opción de paternidad.
Por eso, yo ya puedo decir que probablemente sufrimos menos que aquellas familias que llegan a la adopción tras muchos sufrimientos en el plano biológico.
El proceso fue sencillo. Las entrevistas fueron fáciles, no tuvimos que esperar para firmar con la Ecai, el tiempo de espera fue prudencialmente corto... pero, los dolores del parto biológico que como mucho pueden durar unas horas, a nosotros nos duraron 5 meses. Dolores mucho mas profundos que los físicos.
Retraso en la asignación inminente, problemas en un primer juicio, dudas sobre si sería nuestra hija... el final se complicó, y evidentemente en las conversaciones en las que alguien en plan coña me dice que a mí no me "dolió" parir, yo siempre contesto que me dolió mucho más adentro y durante más tiempo.

Sin embargo, el sufrimiento ha llegado con la búsqueda del hermano.
La opción b (en este caso la biológica), resultó que tampoco iba a ser tan fácil como para el resto de los mortales. Y puedo asegurar que dos años de decepciones, de fracasos, de lágrimas, de esperas sin resultados, de alegrías con triste final... han traído a mi vida mucho sufrimiento, pero claro, a esto no creo que se refiriese la "lumbreras" del comentario.

Y ahora viene la guinda del pastel. Cuando comenzamos con la opción c (nueva adopción, que en principio iba a ser para un tercer hijo, pero que ahora es para un segundo), esta vez sí, que el proceso empieza con sufrimiento.
Las entrevistas fueron bien, pero ya tuvimos algún problemilla más que con las anteriores; el país que elegimos comienza con una situación política inestable, paramos unos días; la situación se estabiliza y decidimos continuar; llevamos el CI a la comunidad y ahora parece que el país cierra completamente, volvemos a estar en punto 0.
La opción Etiopía está ahí, pero... nos hablan de 5 años de espera, que seguro que sería más.
Ahora ya no tenemos los 28 años de cuando esperábamos a nuestra primera hija, el tiempo corre en nuestra contra... Buscar otro país nos paraliza, la cabeza echa humo, vuelven las decepciones...

Los fantasmas del "... y si" acechan; y si hubiésemes echado los papeles en nacional cuando se abrió en Madrid, y si hubiésemos empezado otro proceso nada mas llegar Míheret, y si no hubiésemos perdido 2 años buscando la paternidad biológica que en el fondo tampoco tenía tanta importancia...

A la vista de todo esto, simplificar tanto lo del sufrimiento me parece una gilipollez como un castillo.
Si alguien quiere un hijo, y en tres o cuatro kikis se queda preñada y pare, a mi que no me toquen las narices que sufren porque se tiran pariendo unas horas; se sufre cuando se desea algo con toda el alma y cuesta llegar a ello.

El sufrimiento es algo mucho mas profundo que unas horas de dolor.

martes, 19 de junio de 2012

Pasaba por aquí...

Acabo de darme cuenta que llevo un montón sin escribir.
No es que no haya nada que contar, pero la cabeza no la tengo centrada para escribir.
El final de curso que se hace durillo, la nena pasando por unos días un poco complicados (poco comer, mucho mal genio, pataletas, retos a diario...) y lo de Mali parado, paradísimo; hace que haya mucho que contar o nada de nada, según se mire.
En cualquier caso, os leo a todos a diario.
A ver si con las vacaciones, vuelvo con fuerzas renovadas...