Adoptando...

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viernes, 31 de agosto de 2012

TE ABANDONÓ

-Mamá, ¿por donde entra la sangre?
- La sangre no entra, está dentro del cuerpo por las venas.
- ¡Ahhh!
- Y yo, ¿de dónde salí?
(Ya lo hemos hablado pero nunca lo había preguntado tan directamente)
- Pues de la tripa.
- ¡Mamaaaaá!
- Pues claro, cariño, de la tripa de tu mamá de Etiopía.
- Y ... ¿cómo se llama?
- XXX (le he dicho el nombre)
- ¡Qué raaaaroooo!
-  Y cómo no tenía dinero...
- Pues como no tenía dinero, estaba malita y no podía cuidarte te abandonó y te llevó a la casa de Carmen...
- ¡ SIIIII, y allí nos encontramos!!!

Esta conversación ya la habíamos tenido más veces, pero yo aún no me había atrevido a decir "te abandonó", siempre había sido te dejó; pero me doy cuenta que igual que crece mi hija, también crecen los niños de su alrededor, y más pronto que tarde alguien utilizará el término para referirse a su situación.
Lo mejor es que cuando antes los vaya escuchando mejor. Además utilizada con naturalidad, como parte de su historia, menos herida se sentirá cuando lo usen para hacerla daño.
Otra cosa son mis sentimientos.
Cuando la he utilizado, me ha dolido. En el día a día de mi hija se me "olvida" quién es. A veces me sorprende pensar que no ha sido siempre "mía".
Y verbalizarlo es doloroso. Saber que tu hija fue abandonada, que ha sufrido algo que nunca sufrirán la mayoría de las personas, duele.
Pero esta es nuestra historia, y la realidad. La que se asume desde el momento en el que te embarcas en esta maternidad y la que no puedes obviar, aunque en el día a día no lo estés recordando constantemente.



martes, 28 de agosto de 2012

MÁS PREGUNTAS

Más preguntas:

- Mamá, yo nunca he visto un dinosaurio.
-Claro, cariño, porque los dinosaurios ya no existen.
- ¡¡¡Ah!!! ¿Ni en la selva?
- Ni en la selva.
-Y, ¿por qué ya no existen?
- Pues no se sabe muy bien.
- ¡¡¡Ah!! Pero, ¿por qué ya no existen?
- Pues a lo mejor, porque eran muchos y se acabó la comida para todos.
- ¡Pues que compartan!
- Ya, pero no había para todos. O a lo mejor, porque cayó un meteorito.
- Pero si cae un poco de arena no pasa nada.
- Sería una piedra muy, muy grande....
- Te acuerdas...

Y así terminó la conversación.
No entiendo muy bien a cuento de qué vino la pregunta, quizá por los dibujos de Dinotren; lo que está claro es que esta niña está despertando y cada vez pregunta más.
Ahora que digo yo, que podría preguntar más fácil, ¿no?

miércoles, 22 de agosto de 2012

MADURANDO

Mi hija cumplió el mes pasado 5 añazos (nos pilló fuera de casa y hacer entrada desde el móvil no me seduce nada).
El principio del verano fue complicadillo, es como si un ser maligno habitara dentro de ella. LLora por todo, discute por todo, contesta, te levanta la mano, grita, todo es NO...
Sin embargo de 20 días para acá, es como si la hubiésen cambiado.
Dócil, obediente, cariñosa, sin protestas, sin lloros, diciéndole una vez las cosas... Si no lo viviese en primera persona no me lo creería.
Además no es la primera vez que la pasa.
Es como si algo se removiese dentro de ella. Probablemente se produzcan cambios físicos que la hacen sentirse rara y esa es su reación (si no pienso en algo así, es que tengo en casa al DR. Jekyll y Mr. Hyde).
Esta vez, ha crecido. Bueno, la verdad, crece constantemente...
También ha madurado su lenguaje. Habla mejor, aunque no perfectamente; y empieza a hacer preguntillas en las que se ve que ha madurado.

Ayer mismo hablando de dos primos que van a nacer, uno ahora en agosto y otro en diciembre; va y pregunta:
- Mamá, y ¿cómo ha entrado el bebé en la tripa?
El padre se sonríe y me deja a mi la respuesta.
Yo la verdad, es que a mis alumnos de 6º se lo explico de maravilla, pero ¿cómo se lo explico a un mico de 5 años?
Mi respuesta:
- A veces los papás y las mamás, se quieren muchísimo y se dan muchos besos y entonces hacen el bebé de la barriga.
A ella le sirvió la respuesta, pero a mí, la verdad, analizándola no me gusto nada; en cuanto la niña reflexione sobre ella van a surgir mil preguntas más, sobre todo entorno a ella.
En fin, seguiré  dándole vueltas y sacaré el tema cuando me encuentre "preparada".

El otro día también me metí en un jardín.
Ella ha vivido muy de cerca la muerte de mi abuela. Ha visto que yo he estado ausente muchas horas en el día, y justo cuando nos llamaron para decirnos que había fallecido estábamos cenando con mis hermanos, y ella se dió cuenta y preguntó.
Su padre le dijo que la yaya se había muerto, y que prontito estaría en el cielo con el abuelo Jero (el padre de mi marido falleció mucho antes que ella llegara).
Normalmente no habría seguido la conversación, pero como ha "crecido" preguntó:
-¿Y cómo sube la yaya al cielo?
¡Toma ya! Ahora vas y explicas esto.
Lo hicimos como pudimos, pero ha vuelto a preguntar. Pero, claro, ahora además le añadimos algo dificil de explicar que es la FE.

En fin, que la cosa se va complicando por momentos; y lo que es peor ¡no ha hecho más que empezar!

sábado, 18 de agosto de 2012

REGALO DE LA VIDA

Es increíble cómo la vida, a veces, dentro de un momento de gran dolor te hace regalos.
Estar junto a un ser querido en sus últimos días, poder darle la mano y tener la seguridad que desde su inconsciencia está sintiendo tu amor.
Tener tantos días el año, y que todo ocurra cuando estás allí.
Dar tiempo a que llegásemos todos, su marido,  sus hijas, sus nietos, su bisnieta... Todos la besamos, la acariciamos, y estoy segura que lo supo. Solo unas horas después de que llegase el nieto que faltaba, nos dejó.
Nunca pidió nada. Su vida fue una dedicación plena a su familia. A su marido, a sus cuñados, a sus hijas, a sus nietos... Lo últimos años se dejó mimar. Ya solo nos conocía de vez en cuando. En los últimos días se la notaba cansada.
Dios ha querido que todos estuviésemos ahí. Horas antes estuvimos todos en el hospital. Me acerqué a su oído, la dije cuánto la quería, que todos habíamos llegado, que incluso su bisnieta estaba al otro lado de la puera y le mandaba un beso. Esperó a estar a solas con sus hijas para descansar.
El lunes los de Madrid nos teniamos que volver obligatoriamente, sin embargo, el destino no dejó que nos fuésemos sin estar con ella hasta el final.
Se fue el sábado por la noche. La velamos toda la noche. Se lo merecía.
El domingo fue duro y la despedida final dolorosa. Mi abuelo se emocionó viendo a todos sus nietos despedirse de ella, besarla y decir sin tapujos cuánto la queriamos.
Ver a sus nietos, a sus yernos, a su sobrino llevarla al altar de la iglesia del barrio, la de la familia; fue muy emotivo. Una iglesia hasta los topes para darle el último adiós.
Quizá no fuera esta la mejor manera de terminar mis vacaciones, pero realmente, de otra manera habría sido dificil poder estar todos juntos.
Dentro del dolor tan profundo que siento por haber perdido a mi YAYA, siento  que ha sido una experiencia muy bonita.
Porque nos guste o no, la muerte es parte de la vida.
YAYA, TE QUIERO.