En una tarde como la de hoy donde no se puede pisar la calle porque está llena de hielo, llueve y hace un frío del carajo... que más se puede pedir que estar los tres en casita bailando y cantando "villancicos rumberos" en mitad del pasillo a voz en grito.
La vida pasa volando y estos pequeños momentos son los que hace que merezca la pena...
Ahora mismo estamos sentados en el salón, y Míheret ha "convertido" las piezas de un dominó de madera en trozos de tarta...
¡Qué bonito es verla crecer!
Desde África por vocación
Hace 2 meses
Yo quiero volver a tener la imaginación de un niño y perder (mucho más)el sentido del ridículo, jajaja.
ResponderEliminarFeliz Navidad!!